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En Argentina se llevan a cabo numerosos rituales a lo largo de todo el país, ya sea para rendirle culto al Rey Momo, agradecer a la Pachamama, o bailar y divertirse hasta el amanecer al ritmo de la batucada.
Llega el Carnaval y el diablo se quiere ponerse a bailar. Quien desee acompañarlo, en Argentina, tendrá para elegir, ya que esta colorida festividad, descendiente de antiguas costumbres cristianas, tomó sus particularidades en cada región de la Argentina al fusionarse con diversas tradiciones autóctonas. Según algunas versiones, la palabra carnaval significa despedirse de la carne y proviene de los vocablos italianos carne y vale, lo que se traduciría en algo así como carne adiós o carne a Dios. Coherentes con el hecho de que estas fiestas se realizan tres días antes de la cuaresma, explican que sean de total desenfreno porque luego debería reinar la calma. Si bien las fechas oficiales son entre el 25 y 28 de febrero, los festejos ya llegaron a algunos lugares, mientras que en otros se están precalentando. Jujuy: dejar salir al diablo La inauguración oficial empieza con el desentierro del Carnaval cuando la comparsa más popular de Humahuaca, la Juventud Alegre, con unos mil integrantes, realiza el ritual de sacar de la tierra al Pusllay, esa especie de diablillo símbolo de la festividad. Suenan tres estruendos: le han abierto las puertas al diablo para que salga a divertirse y, de inmediato, aparecen diablillos de todas partes que bajan de los cerros bailando al ritmo del Carnavalito. La ciudad se transforma en comparsas que entran a los patios de aquellas casas donde han sido invitadas a beber y bailar a cambio de otorgarles a las familias anfitrionas la bendición para el año que vendrá. Cada una tiene entre 200 y 300 diablos, que visten con llamativos colores y usan máscaras con grandes ojos y un agujero en la boca para tomar chicha, la tradicional bebida alcohólica a base de maíz o maní. El turista puede elegir entre vivir la fiesta como espectador o sumarse a cualquiera de las comparsas y seguir su recorrido durante los días que dure el Carnaval. También los solitarios pueden aprovechar ya que, según los lugareños, es tiempo propicio para el amor. Cuando las agrupaciones bajan de los cerros se produce el topamiento, o encuentro de parejas que, formadas al azar, bailan hasta el amanecer. El papel picado y el talco no faltan en las pistas, como tampoco la albahaca, considerada afrodisíaca y cuya fragancia se transforma en el perfume del Carnaval. Por las noches, cada comparsa converge en su fortín, especie de galpón donde tocan grupos en vivo. Al cuarto día, la fiesta culmina con el entierro del Carnaval. Cada grupo se dirige a su mojón con el Pusllay colgado de un palo y, cuando oscurece, se enciende una fogata. El diablillo es enterrado o, algunas veces, lo cargan de explosivos y estalla por los aires, señal de que el fin del Carnaval ha llegado. Pero hecha la ley, hecha la trampa. Así como al desentierro lo anteceden fiestas como el Festival de la Chicha, es una costumbre local, más que nada creada para continuar con el baile, que al sábado siguiente se realice el Carnaval Chico y, el posterior, el Carnaval de las Flores para aquellos que todavía tienen ánimos o hígado. Cuándo ir. Del 25, desentierro, al 28, entierro, de febrero. El 16 comienzan los topamientos y bailes, y la fiesta sigue hasta principios de marzo. Dónde y cómo ir. Todos los pueblos de la Quebrada festejan con el mismo cronograma y desde Humahuaca salen micros. Costos. El entierro y desentierro son gratuitos. Para los fortines: entradas entre 3 y 6 pesos. La Rioja: harina pa´festejar En todos los barrios se realizan los topamientos como números centrales del festejo. Quien quiera participar no tiene más que sumarse a uno de los dos grupos o pacotas que se forman, bailar y saltar hasta encontrarse con su compañero, y arrojarle agua y harina. Lo único que no debe olvidar es llevar ramitos de albahaca, porque todo lo demás, incluso las empanadas y el buen vino patero abundan en el lugar. Otra vez, el Carnaval tiene como personaje central al Pusllay, pero en este caso devenido un príncipe indio que preside la fiesta en la forma de un muñeco de trapo de tamaño natural. El fue quien desilusionó a la niña Chaya que un día, dolida de tristeza por su amor imposible, se perdió en la montaña y se transformó en nube. Pero febrero no es un mes de lamentos porque ella está de vuelta y trae consigo el agua y la alegría para la ciudad. Por las noches también se realiza el festival folklórico con artistas locales y nacionales, y se baila al compás de las chayas, chacareras y zambas. Aquí tampoco se olvidan de la harina, la que logra igualarlos al cubrirlos a todos de blanco. Después de días de fiesta, el Domingo de Cenizas se realiza la quema del Pusllay, hecho que simboliza lo que el príncipe generó cuando desilusionado por no haber correspondido a la Chaya, se dedicó a la borrachera y murió quemado en el fogón de una fiesta También Chilecito, a 192 km de la capital de la provincia, se caracteriza por sus tradicionales festejos, a los que concurren miles de visitantes. Durante todo el mes, tanto de noche como de día, la ciudad se entrega a la mística de los festejos. Cuándo ir. Del 17 al 20 de febrero, a las 22, se realizará el festival folklórico en el estadio del centro de La Rioja. Entre los artistas, actuarán el dúo Coplanacu y Cacho Castaña. Del 25 al 27, el Carnaval tradicional con topamientos y bailes. En Chilecito, el 4 de febrero comienza la fiesta. Costos. Las entradas para el festival cuestan entre 5 y 20 pesos, según los artistas. Los festejos populares son gratuitos. El Litoral: a pura batucada Cada comparsa desarrolla una temática que representa en los desfiles. El turista, además de presenciar un espectáculo singular de música y danza, puede reconocer en las figuras de los brazaletes de los bailarines o en los pasos de bailes los mensajes que cada una quiere dar. En Gualeguaychú, Entre Ríos, desfilan O´Bahía, Marí Marí y Ará Yeví. Mientras las dos primeras brindan un mensaje de alerta y esperanza para la humanidad, la tercera invita a los hombres a redescubrirse con la ayuda de los astros. En el corsódromo, con capacidad para 35.000 personas, se puede disfrutar de los imponentes trajes elaborados con hasta 500.000 piezas entre plumas, lentejuelas y mostacillas. También en Corrientes, las comparsas ya salieron a las pistas y durante ocho noches sólo se aceptará la palabra diversión. Cuándo ir. Gualeguaychú: todos los sábados, hasta el 4 de marzo. Corrientes: los fines de semana, hasta el 26 de febrero. Costos. Gualeguaychú: entrada general, $ 23; menores, 5. Da acceso a populares. Ubicación: entre 5 y 13 pesos. VIP: desde $ 33. Corrientes: de 6 a 15 pesos. Lincoln: tradición artesanal Si bien las carrozas son el atractivo de mayor tamaño de los desfiles, todo es interesante para disfrutar porque tiene el color y la calidez de la elaboración artesanal. Las obras están hechas sobre la base de una técnica tradicional, similar a la cartapesta, que consiste en modelar las figuras mediante la superposición de papel engrudado. Los artesanos están ultimando los detalles de sus creaciones, que mostrarán durante las noches de fiesta en la avenida Massey, la principal de la ciudad. Además, después de los desfiles se realizarán espectáculos con artistas como León Gieco, Los Pericos, La Mosca y la murga uruguaya Falta y Resto. Cuándo ir. Todos los fines de semanas, del 4 al 19 de febrero.Costos. Tanto los desfiles como los shows son de acceso gratuito. San Carlos, Salta Ciudad de Salta Posadas, Misiones Fuente: lanacion.com.ar Volver a HOMEPost relacionados Estas leyendo la entrada Carnavales en Argentina: a pura fiesta Jueves, Julio 17th, 2008 a las 3:23 pm y esta categorizada en Atractivos Turísticos en la Argentina, Carnavales. Usted puede seguir cualquier respuesta a esta entrada por el RSS 2.0 feed. ComentariosDeje una Respuesta |