Blog Turismo Argentina / Categoría / » Cultura ArgentinaLeyenda del “Zonda”Posteado el Diciembre 27, 2006 - Categorizado en Cultura Argentina Cierto día la Pachamama le anunció el castigo. Para que escarmentara, envió al zonda, un viento cálido y seco, que incendió los campos y dejó yermas las tierras entonces fértiles. A causa de la soberbia de Gilanco, dicen las consejas, el zonda arruina las tierras del Calchaquí, se cuela por entre las piedras de la pirca y las quinchas de los ranchos. Los nativos le temen y se santiguan creyendo que es el alma del cacique condenado a vagar en forma de viento. Así su espíritu llega a contarles su castigo e implorar perdón por sus pecados.
Fuente: http://www.argentina.gov.ar/argentina/portal/paginas.dhtml?pagina=224
Leyenda del “Ratón Pérez”Posteado el Diciembre 27, 2006 - Categorizado en Cultura Argentina, Leyendas y mitos Argentina
Fuente: http://www.cuco.com.ar/raton_perez.htm
Leyenda del “Chupacabras”Posteado el Diciembre 27, 2006 - Categorizado en Cultura Argentina, Leyendas y mitos Argentina La leyenda del chupacabras no es moderna, tiene orígenes inmemoriales en la historia de los pueblos. La primera, aunque poco fiable referencia del tema, data del año 800 a. C. También existen grabados y crónicas mayas, incas y aztecas, que nos cuentan de éste extraño ser y de los estragos que causaba en la población animal. Pero fue a partir de 1974 cuando comenzaron a publicarse noticias sobre casos de Este extraño ser debe su identidad actual a Pedro Cabiya, granjero de Puerto Rico, que en el verano de 1994 lo bautizara como chupacabras debido a que estos animales eran encontrados muertos y literalmente desangrados. Entre abril y junio de 2002 (y, según algunos, más allá también…) se desató en la Argentina una ‘oleada de mutilación de ganados’, como cierto folklore importado de los EE.UU. denomina a estas extrañas epidemias. Si bien esta clase de experiencias (la extrañeza de estos hechos descansa en el encuentro de una persona con un animal con ‘cortes sorprendentes’) tenía antecedentes, esta vez el fenómeno alcanzó enorme repercusión. Nunca antes había sucedido un fenómeno con estas características en el país donde las vacas son un nostálgico signo de opulencia y bienestar. Por aquellos días, vecinos de esas mismas zonas reportaron la presencia de luces insólitas, la aparición de pastos chamuscados y hasta de ‘enanos orejudos’. Antes de presentar en una conferencia de prensa la explicación científica del asunto, el personal del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) anduvo a los tumbos. Dijo, se desdijo, fue y volvió durante semanas, alentando la fantasía -o confirmando las sospechas- de que nadie tenía la menor idea de lo que estaba pasando. Finalmente, tras analizar los cadáveres de veinte animales, la entidad presentó al principal responsable: un roedor, el hocicudo rojizo, el cual, entre otras cosas, habría cambiado de hábitos alimentarios. Hubo otros sospechosos, desde luego: carroñeros, predadores rurales y… algunos de sus colegas mediáticos. Sin embargo, pese al esfuerzo oficial, la controversia nunca cicatrizó del todo. Fuente: http://www.dios.com.ar/notas1/enigmas/fenomenos/vacas/mickey_1.htm
Leyenda del “Gualicho”Posteado el Diciembre 27, 2006 - Categorizado en Cultura Argentina, Leyendas y mitos Argentina Palabra araucana que significa “alrededor de la gente”. Es también el genio del mal en Chile y Bolivia. También se utiliza esta palabra en lenguaje popular para nombrar ciertos brebajes destinados a enamorar a otra persona. Decían los viejos tehuelches septentrionales que Walichú ó Háleksem había nacido en las tierras de Tandil, donde el accidentado terreno le servía de morada. Desde allí este espíritu maligno extendió su dominio por la Patagonia legendaria… Es fuerte. Nada escapa a su aguda vigilancia ni a su poder: -¡Roba niños!- y la angustia paraliza a las indias madres. -¡Asusta y petrifica a las mujeres!- y los guerreros saben que sus flechas son inútiles contra él… Aborígenes de distintas procedencias le han dado nombres diferentes: es gualichu para los quéchuas, huecué para los mapuches, halpén para los onas, ieblon par alos indios del sur, o hálekasem para los tehuelches. Pero siempre esa palabra se dice con miedos ancestrales. Quienes saben de estas cosas afirman que la malignidad de wualichú (o gualichú) tiene matices que van de la cruel crueldad destructora a la traviesa picardía. Quizás dependa de su humor del día, o de su aburrimiento, o del respeto que sus altares naturales despiertan en los viajeros… Lo cierto es que sus remolinos apagan los fogones, y que su aliento helado mata a los pajaritos refugiados en los matorrales, y que aúllapor las mesetas desoladas… ¿Habrá alguien que pueda vencerlo?… El indio sabe desde tiempo inmemorial que es mejor apaciguar su espíritu levantisco con ofrendas. Por eso al recorrer la patagonia y cruzar por sus dominios paga el tributo obligado. Si no, ¿cómo escapar su terrible mirada abarcadora?, ¿cómo pasar de largo y con fatal descuido por los sitios sagrados donde merodea, sin desatar sus iras?… En realidad, más que eludir hay que convocar y propiciar el espíritu poderoso. Y el camino del gualicho es transitado con respeto y silencios. Y al árbol del gualicho, -maldito, seco y solitario- al borde, de la senda que le ofrendan trapitos y bolsitas con llancas (piedras pequeñas) que obtienen rasgando los propios vestidos, matras y ponchos. Así el árbol mítico florece un fantastico ropaje que ondula al viento, y el hombre pierde retazos de sus prendas… ¡pero llegara salvo a destino! Y a las piedras del gualicho, tan alucinantes y extrañas en el paisaje, apaciguan con el precioso alimento del aceite, la sal o las hierbas… La patagónia guarda celosamente el misterio, pero tiene sitios que lo revelan: la piedra del collón curá, la piedra de caviahue, la piedra Saltona de cajón chico, el meteorito de Kaper-Aike, el bajo del gualicho el cerro, Yanquenao, el cañadón de las pinturas, las cuevas de las manos, Aquí y allá los espíritus acechan en los parajes solidarios y se mimetizan en los árboles secos, plantas sagradas, piedras, sendas, travesías…, y hasta el viento interminable. Fuente: http://usuarios.lycos.es/leyendasarg/index.php
Leyenda de “Coquena”Posteado el Diciembre 27, 2006 - Categorizado en Cultura Argentina, Leyendas y mitos Argentina Divinidad del noroeste argentino considerada protectora de las vicuñas y guanacos. El mito cuenta que Coquena vaga por los cerros durante la noche conduciendo rebaños cargados de oro y plata en bolsas atadas con serpientes para depositar su carga en las minas del Potosí. Quien se encuentra con esta divinidad se convierte en aire, en un espíritu. Otorga bienes en abundancia, asi como castigos terribles: se cuenta que al encontrar un cazador de Tilcara que había sacrificado muchas vicuñas le dió gran cantidad de plata para que abandone esta ocupación. El cazador contó el episodio a un indio, quien quiso imitarlo matando gran cantidad de vicuñas. Sin embargo Coquena respondió con ira, aprisionando al codicioso y lo condenó a pastorear ganado a perpetuidad vea Posada en Tilcara. El indígena puneño no caza más vicuñas de las que precisa para su sustento para no despertar la ira de Coquena.
Fuente: http://www.cuco.com.ar/coquena.htm
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