En Mendoza, 400 artesanos preservan la tradición

Edilia nació, pasó su infancia y su adultez en Lavalle. Su vida se resume en dos cosas: el trabajo de la tierra y de los animales y sus amadas artesanías. Un oficio -el tejido- que aprendió de su madre y que hoy le permite tener una entrada extra. Sus palabras son elocuentes: “Mi abuela me enseñó a tejer así, espero que no perdamos la cultura, porque es algo muy lindo”.

Edilia es una de los 400 artesanos folclóricos que trabajan en Mendoza. No se trata de artesanos que fabrican los conocidos productos que se exhiben en las plazas y paseos mendocinos. Son personas que viven generalmente en puestos y en un 95 por ciento en zonas rurales. Mendocinos de pura cepa que aprendieron el trabajo de varias generaciones, en un esfuerzo por mantener su cultura. Lo que preserva también la identidad de la provincia.

El tejido y las creaciones en cuero representan el 80 por ciento de las artesanías folclóricas confeccionadas en Mendoza. Ya en el tercer lugar se encuentra la cestería. Incluso, casi no se ven artesanías folclóricas confeccionadas con arcilla, metal o madera. Estos datos surgen a partir de un registro de artesanos folclóricos que viene elaborando desde el 2004 el Mercado Artesanal Mendocino, que funciona en el edificio de la Subsecretaría de Turismo. Es este organismo el que compra los productos a los puesteros y luego los vende a turistas y mendocinos.

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