A casi 200 km al noreste de Córdoba Capital, existe un pueblo que mira hacia el Mar de Ansenuza, único mar mediterráneo de Argentina, un espejo de agua salada de especiales propiedades, impresionante riqueza de flora y fauna únicas -un verdadero paraíso del ecoturismo-, en sus costas anidan nada menos que unas 300 variedades de aves, por lo cual el lugar forma parte de la Red Hemisférica de Aves Playeras.

Entre las distintas colonias —muchas de las cuales migran desde Alaska, e incluso varias continúan su viaje hasta Tierra del Fuego— se destaca la de flamencos rosados. Pero las aguas de la depresión salina de Miramar, además, tienen propiedades terapéuticas, lo que hizo que se fueran levantando distintos baños termales, que ofrecen tratamientos medicinales.
Fuente: Pagina 12 online
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