Como una nueva alternativa se presenta una propuesta para pasar todo un día en el bosque andino patagónico y las montañas, con distintas actividades disponibles y disfrutando del otoño en todo su esplendor en el valle del Bolsón, en la provincia de Río Negro.
Cabalgata hasta el Cajón del río Azul
Se parte en combi rumbo al paraje conocido como Mallín Ahogado, el cual se ubica a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad. Alli se accede al ex callejón Warton, “Lo del Polaco” (donde se encontraba precisamente la chacra de la familia Warton); será recibido por un guía, que lo esperará junto a los caballos listos para empezar el recorrido.

Montado, comienza tranquilo a avanzar por el camino que se interna en la reserva natural Río Azul – Lago Escondido. En esta área protegida donde crecen tupidos bosques de cipreses y coihues surcados por arroyos de montaña y habitados por una diversa avifauna, se encuentra el cajón del Azul, destino de la excursión.
Casi todo el tiempo el sendero sigue el curso del río Azul, que aparece en los claros del bosque y se esconde cuando usted entra en las verdes galerías de árboles.
“A poco tiempo de andar, vadeamos el río que, aunque se llama Azul, posee un caudal de color verde esmeralda tan cristalino que nos dejaba ver todo el fondo rocoso. En otros rincones del río, donde este alcanza los 5 metros de profundidad, nadaban decenas de truchas en busca de alimentos. “, relata un excursionista. “Seguimos por el bosque, que a partir de los 700 metros de altura muestra altos coihues en las laderas de la montaña. El camino más ancho, llamado servidumbre de paso por ser de libre tránsito pero que cruza una propiedad privada, nos indicó la cercanía del refugio. Nos cruzamos con algunos lugareños que viven en las chacras de ambos lados del Azul y también con caminantes deseosos de llegar hasta el camping agreste “La Playita”. Llegamos nosotros también, desensillamos y nos acomodamos para un picnic.”
El paisaje es sensacional y dan ganas de tenderse sobre la hierba a contemplar la naturaleza, pero falta vanzar para arribar hasta el Cajón.
A este refugio de montaña se accede por un sendero cada vez más escarpado que llega a un gran paredón rocoso que encierra el curso de agua. Primero, un salto; luego, un pozón y así el curso del Azul sigue abriéndose camino con fuerza entre los angostos pasadizos de piedra creando espectaculares remansos azul-verdosos que tientan a todos a nadar. Los caminos persiguen el agua que por tramos queda 30 metros más abajo hasta llegar a un puente de madera, en el que hay que pararse para sentir el vértigo de la altura. Del otro lado sigue el sendero hasta otro refugio, el del Cajón propiamente dicho, situado a 600 m.s.n.m.
Fuente:bolsonweb.com.ar

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