Una costumbre totalmente Argentina: El Mate

Desde el primitivo mate de los indígenas guaraníes hasta el hábito de llevar el termo y el mate a todas partes, han pasado muchísimos años.

En estos tiempos el mate se ha convertido en una tradición imposible de disociar de los argentinos diseminados por todo el mundo.

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En una salida con amigos, en la casa con la familia o en las extensas jornadas de trabajo o estudio solitario, el mate es la figura central.
Los tiempos modernos lograron perfeccionarlo y le permitieron extenderse de los habituales espacios para disfrutarlo, como la cocina o el comedor de la casa. Con el termo en mano es posible degustarlo en la plaza, en la calle, el trabajo o la facultad.

También su sabor ha ido adquiriendo nuevas identidades, al personalizarlo con aromáticas especias, azúcar o edulcorante. Como se lo prefiera, el mate siempre es una ocasión para encontrarse y compartir. Y aunque no haya con quién compartirlo, siempre es un placer disfrutarlo en silencio durante una extenuante jornada solitaria de trabajo.

Tradición que se exporta
Según diariolarepublica.com.ar los países a donde más se exporta la yerba mate son Siria, el Líbano, Brasil, Marruecos, Paraguay, Uruguay, Chile, Bolivia, EE.UU., Italia, España, Alemania, China, Japón, en ese orden de importancia.

Aunque desde esos escasos puntos se distribuye a todos los rincones del mundo. En Europa se la puede comprar a través de Internet y se la entrega a domicilio. El costo es superior a los valores argentinos, aunque en euros. Un paquete de yerba mate que aquí vale cinco pesos, allá se comercializa por cinco euros.

En Australia, los residentes argentinos pagan muy caro el placer de disfrutar del mate tan lejos de sus pagos. Un kilo de yerba se consigue por casi 30 dólares australianos que cotizan a tres pesos por unidad.
Desde una importante empresa yerbatera aseguran que el principal punto al que exportan es Siria y también a la comunidad latina de Estados Unidos en Miami, Nueva York y Los Ángeles.

Otro dato a tener en cuenta, es que donde haya soldados Cascos Azules de la ONU, en misiones de paz, sean argentinos, de países latinoamericanos o de países árabes consumidores de yerba mate, las empresas exportadoras de yerba mate enviarán sus productos, tanto básicos como elaborados y derivados, incrementando sus cifras de exportación.

De tradición indígena
La tradición como la conocemos hoy en día lleva más de un siglo entre los argentinos. Pero el consumo de la yerba mate encuentra su origen muchos años antes de la conquista española.

La historia del mate se remonta a los guaraníes, que consumían hojas de yerba a la que llamaban caá. Los indígenas tostaban las hojas al fuego, las molían luego en mortero y masticaban como un elemento energético, o bien las colocaban en una calabaza a la que llamaban matí con agua de río y sorbían, usando sus dientes como filtro o un canuto de caña. Los brujos de la tribu lo bebían considerándolo un elixir mágico.

Con la llegada de los españoles, éstos también comenzaron a ingerirlo, lo llamaron hierba del Paraguay o hierba. Las autoridades vieron con preocupación la adicción de nativos y colonizadores. Por lo que a fines del siglo XVI prohibieron su consumo y combatieron su cultivo.
Años después, los misioneros jesuitas promovieron el cultivo en forma orgánica y adaptaron el consumo preparándolo al modo del té inglés, lo que fue conocido en Europa como té de los “jesuitas”.

Tras la expulsión de los misioneros en 1767, no hubo prácticamente otra explotación de los yerbales silvestres, hasta que en 1830, desde el gobierno de Corrientes se promovió su cultivo como hoy se practica y se impulsó la industria de la yerba mate.

Costumbre saludable
El mate es una sustancia antioxidante por su composición de tanino, vitamina C, selenio y clorofila. Estimula la actividad muscular y pulmonar y regula los latidos del corazón. Además, produce una sensación de bienestar, vigor y lucidez intelectual. Es digestivo y optimiza la absorción nutricional del organismo regulando en general todas sus funciones de asimilación.

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