En 1768, se destinó un número de presos para una determinada tarea, la cual era la de proceder al desmonte del bosque que avanzaba rápidamente hasta muy cerca de la guarnición.
Todas las fortificaciones de la Isla Martín Garcia que se construyeron para la guerra contra los portugueses, también fueron construidas por los presos y desde 1768 se los puso a fabricar ladrillos para las obras en construcción.
Tanto las canoas que traían la carne, como las embarcaciones que transportaban la piedra, eran conducidas por presos de confianza, pero lo que más llama la atención fue que en el año 1767 los penados cubrían guardia en la isla y en 1776 se los instruyó en el manejo del cañón, en razón de no constarse con suficientes artilleros para la defensa de la isla contra los portugueses.
De esta manera, la Prisión de la Isla Martín García resulta ser uno de los sitios con más historias y misterios que posee la región. Descubrirla es toda una experiencia mágica que no puedes dejar de vivir en tu próxima visita a la isla.