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Turismo Rural en Mercedes

Turismo Rural en Mercedes

Las estancias San Jacinto, Bella Vista y Santa Catalina, entre otras, conservan un rico patrimonio histórico y natural. Aun hoy siguen en pie, en manos de otros propietarios, y luego de diversas subdivisiones.

En esta última centuria varios establecimientos rurales del partido de Mercedes han sufrido evoluciones e involuciones en su explotación agrícologanadera. Diversos factores han influido en esta transformación: las subdivisiones propias de juicios sucesorios, el paso a manos de distintos propietarios y las políticas de desprotección del campo imperantes al promediar el siglo han cambiado la fisonomía rural y el paisaje.

Algunos establecimientos poseen un bagaje histórico, ya sea por hechos acaecidos en sus dominios, como por visitas de personajes importantes de la política nacional o trayectorias productivas reconocidas mundialmente en la época en que a la República Argentina se la denominó “El granero del Mundo”.

San Jacinto

El establecimiento San Jacinto, a comienzos del siglo XIX ya en poder de Saturnino Unzué, adquiere renombre por su producción agroganadera, con una extensión de más de 10 mil hectáreas, hoy reducida a 7.6000 por sucesivos parcelamientos y subastas. Su rico patrimonio cultural y natural está en sus parques, bosques y las palaciegas construcciones concebidas a fines del siglo pasado y comienzos del presente, y que fueron mantenidas hasta hace poco tiempo por los herederos de los fundadores, los duques de Luynes.


Bella Vista

Otro asentamiento vecino a San Jacinto es la actual estancia Bella Vista, cuyo origen fue el Establo Rural de Fages. Su propietario, José Luis Fages, en el año 1900 obtuvo el reconocimiento de Francia al otorgársele la distinción Gran Cruz de “Chevallier du mèrite agricole”, condecoración acordada por primera vez a un hacendado argentino.

En este lugar se realiza el domingo 7 de abril de 1094 un remate al que concurre el presidente Roca u su ministro de Guerra, general Ricchieri, y este acto tiene gran trascendencia en el ambiente ganadero por los altos precios obtenidos. La propiedad pasa luego a manos de Delia Alzaga Unzué de Pereyra Iraola, y es allí que se comienza a llamar Bella Vista. Hoy el establecimiento pertenece a la firma Palma S.A., que se especializa en inseminación artificial sexuada .

Santa Catalina

La estancia Santa Catalina, a comienzos de siglo ya estaba en poder de Mariano Unzué, y poseía el rico historial de sus fundadores(los Frias). Tuvo renombre universal, y fue considerada la segunda cabaña en el orden mundial por los adelantos introducidos en el mejoramiento de las razas.

Estos solares fueron testigos de los acantonamientos de las fuerzas mitristas, que luego combatirían en Pavón, y de la presencia de Domingo Sarmiento en el siglo XIX. Ya en este siglo reciben las visitas de Mitre y Roca. Por herencia pasan a poder de la familia Aldao Unzué, y en el presente el casco principal y algunas de las instalaciones primitivas pertenecen al doctor Jorge Riveiro, que cuidadosamente ha preservado el ligar y el añoso parque diseñado por Carlos Thays.

Otros campos

También los campos de Archával considerados los segundos en importancia, después de los de Unzué se subdividen en este siglo. Pertenecieron a Toribio, Blas y Delia Archával de Patrón Costas, ubicados en una de las zonas más fértiles de la provincia, en el paraje denominado La Florida.

Vencida a estas posesiones se encontraban a comienzos del siglo XX las tierras de Lastra, que luego pasaron a poder de la familia Révora, conformando la estancia El Lucero, cuyas construcciones datan de mediados del siglo pasado.

Surca esta región el arroyo de Oro. Transponiendo el arroyo se encuentran las estancias irlandesas de Cleary – donde se comete un múltiple crimen en 1911 – , y los dilatados campos de Murphy, que llegaban hasta los confines del partido de Mercedes y se destinaban a la cría de lanares.

La estancia de Arce también redujo sus dominios en este siglo. Era un importante predio que llegaba hasta las márgenes del río Lujan, y del que hoy perdura su casco a la vera de la ruta 5. En el pasado en este lugar se reclutaron fuerzas que luego liberaron los combates de Olivera y Los Corrales, en las luchas por la federalización de Buenos Aires. En el año 1901 el coronel Falcón hace allí un alto en su marcha hacia Buenos Aires en defensa del gobierno, proveniente de Chivilcoy. Su propietario, José Arce, fue intendente de Mercedes a fines del siglo pasado y se destacó en la cría de caballos, siendo un producto renonmbrado el llamado “Moro de Arce”. Hoy el establecimiento está dedicado al cultivo y experimentación de semillas con técnicas de avanzada, bajo la firma Mapega S.A.