Belgrano alberga dentro de su extensión un especio verde donde sobretodo los jóvenes disfrutan de la naturaleza y se alejan del ruido que caracteriza a la ciudad. Se llama Barrancas de Belgrano y su nombre radica en el terreno desnivelado que supera los veinte metros de altura. El conocido paisajista Francés Carlos Thays, quien se encargó de darle brillo y belleza a muchos sitios de la Capital Federal, fue el responsable de la remodelación de Barrancas de Belgrano. El atractivo de este lugar se debe, además, a la cantidad de árboles que lo componen otorgándole un aire completamente natural y paradisíaco. Los senderos que recorren el lugar fueron hechos de ladrillos del siglo XVIII.
Existe una particularidad en el barrio que lo hace aún mas atractivo. Se debe al Barrio Asiático Chinatown Belgrano situado en el interior del mismo. Está ubicado detrás de las barrancas y se trata de diferentes negocios que la colectividad china montó en el lugar. Con el máximo cuidado del estilo que los caracteriza, los habitantes chinos en Belgrano construyeron viviendas, supermercados, restaurantes, librerías, farmacias, herboristerías, etc. La particularidad que mas se destaca en Chinatown es la cantidad y variedad de productos típicos que se pueden adquirir aquí, tales como brotes de brócoli, de bambú o de rabanito; hongos shitake; picles de bambú o de nabo; algas; vinagres de arroz; té verde, de jazmín o de ginseng; y diversos frutos de mar. Además, todos están inscriptos en chino, coreano y japonés y las personas que trabajan en estos comercios son nativos de estos milenarios países.
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