La escultura de la Floraris Genérica se encuentra situada en el centro de un parque de cuatro hectáreas de límites arbolados, rodeada de sendas que se acercan y alejan brindando diferentes perspectivas del monumento y situada por sobre un espejo de agua, que aparte de cumplir su función estética, la protege. Representa una gran flor de acero inoxidable que mira en dirección al cielo, extendiendo hacia él sus seis pétalos.
Una de las características de la Floraris Genérica es un sistema eléctrico que abre y cierra automáticamente los pétalos dependiendo de la hora del día. Durante la noche, la flor se cierra emanando de su interior un resplandor rojo para renacer abierta en la mañana del día siguiente. Este mismo mecanismo es el que cierra la flor al presentarse vientos fuertes. Hay cuatro noches especiales en los que los pétalos quedan abiertos: 25 de Mayo, 21 de Septiembre, y 24 y 31 de Diciembre.