Pero años después alguien tuvo la idea de convertirlo en la maravilla que es hoy. Sus calles, que llevan todas nombres de mujeres, están pobladas de edificios inteligentes, complejos de oficina y torres de cristal que miran enamoradas hacia el Río de la Plata y le dan un toque de modernidad mezclada con esas particulares características de los puertos. Los viejos diques fueron convertidos en restaurantes, oficinas, discotecas y lo que usted se imagine. Puerto Madero cuenta con complejos gastronómicos, salas de cine, discotecas y viviendas que los turistas admiran por su belleza y estilo.