Pesca en Catamarca
Dos posibilidades reúnen en este rincón
andino a los pesqueros. Ocho diques y otros tantos lagos artificiales
guardan carpas de tamaño suficiente como para tentar al menos
aficionado.
La pesca se efectúa casi siempre desde
las orillas con caña de fondo o a media profundidad. En la
capital, San Fernando del Valle de Catamarca se informa y ofrecen
los derroteros para llegar a esos rincones.
Hay otra atracción llena de caracteristicas propias. La pesca
de truchas arco iris en los arroyitos de la alta montaña.
Truchas de la puna:
La Puna de Atacama nos recuerda la altura, los salares,
el desierto. Volcanes dormidoss con glaciares moribundos en sus
laderas nos indican el rumbo, como gigantescos centinelas guardianes
del inmenso altiplano. En algunos lugares, milagrosamente, florece
la vida. Mil flamencos anidan en lagos salados. En vegas -valles
tapizados de vegetación- hallamos patos, guallatas y chorlitos.
Pero la sorpresa es Antofagasta de la Sierra.
Este pueblo, cuyo significado es "Casa del Sol" en lengua
indígena, es cabecera del departamento homónimo catamarqueño.
Esta zona de nuestro país es poco conocida y menos frecuentada.
Una de sus característicaas -aparte de ser un oasis en el
desierto- es precisamente la posibilidad que ofrece para la práctica
de la pesca deportiva de la trucha arco iris.
Río de la Punilla:
Nace en las anfractuosidades de fallas geológicas poco conocidas,
alimentado por manantiales y nieves eternas. Su curso es sinuoso,
y llamarle río es casi un lujo, pues su anchura rara vez
excede de 4m. y su profundidad de dos. Es tributario de la laguna
de la Alumbrera, cuenca cerrada que no recibe otra fuente ni tiene
desagüe.
Abundantes "champas", colas de zorro,
crecen en sus frías aguas. Las truchas arco iris no tienen
demasiado trabajo en conseguir su diario alimento, que está
compuesto de lombrices e insectos principalmente. Acechan pacientemente
entre la vegetación acuática y son muy suspicaces
a cualquier ruido anormal o aún a la sombra móvil
del pescador.
Dificilmente encontramos ejemplares de más
de 2 kg. Se impone, por el tipo de ambiente y el manso discurrir
de la corriente del río de laPunilla, utilizar cucharitas
voladoras. En muchas ocasiones se deben repetir los lances tres
y cuatro veces... hasta que el pez se decida a morder el señuelo,
que pasamos tentadoramente delante de su nariz, donde sospechamos
que se encuentra esperando.
Si se decide a realizar un viaje por el noroeste,
incluya a Antofagasta de la Sierra. Eso sí, no olvide que
los caminos suelen ser de ripio o tierra y que es menester informarse
de su estado antes de internarse en busca de nuevos horizontes.
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