Agua de Oro - Provincia de Córdoba
Construida sobre las antiguas tierras habitadas
por el cacique Ani-Mi y su tribu, Agua de Oro
se alza sobre los márgenes del río que lleva su
nombre. Entre las serranías pobladas de talas, algarrobos
y olmos, esta localidad nace primero con el nombre de Paso
de las Vacas, ya que era utilizada como el punto clave
para el traspaso de los ganados que pastoreaban a la vera de su
río. Debido a la antigüedad de su origen, guarda entre
sus calles las huellas de una historia centenaria.
Una de estas huellas la constituye la Iglesia
de San Vicente que, siendo la más antigua de la
región, destaca un campanario de particular estilo arquitectónico.
Los anchos muros que la componen, guardan en su interior imágenes
de santos, antiguos ornamentos, un cristo pintado en óleo,
perteneciente al abuelo del General José María Paz,
y que data del 1778, entre otras esculturas y frescos meticulosamente
conservados. En la parte posterior de la misma, el viejo cementerio
alberga las tumbas pertenecientes a las principales familias de
la zona.
Esta capilla sólo puede ser visitada
por el público los días domingo, cuando es celebrada
una misa a la cual asisten los lugareños. El paseo por
la historia de Agua de Oro se conjuga con las bellezas naturales
de la zona, que dan un marco ideal para disfrutar de las antiguas
construcciones como si viajáramos en el tiempo, como si
nada hubiese cambiado. Es así que, siguiendo la Avenida
Costanera, acompañando el cauce del río,
accedemos al Convento de la Santísima Trinidad.
Fue construido con reminiscencias neo-barrocas
españolas y que posee un hermoso patio interno con la imagen
de la Virgen de Lourdes, en una antigua gruta
conformada por rocas de la zona. Cuenta además con una
pequeña capilla que es de uso exclusivo de las únicas
tres hermanas franciscanas que habitan en el lugar.
Remontando la ruta E53 desde el aeropuerto internacional
de Córdoba hacia Agua de Oro, atravesaremos
las localidades de Río Ceballos, Salsipuedes
y El Manzano. Casi al final de las Sierras
Chicas, Agua de Oro nos está
reservando su atrativo de historia y naturaleza. Disfrutar del
lugar significa sentir la frescura de su aroma, descansar en el
balneario frente a una hermosa pileta natural, complacerse en
la comodidad de sus servicios, regocijarse en el murmullo de la
verde serranía y pasear por senderos cargados de historia.