Inmerso en un paisaje de rojos cerros, que nacen entre la frondosa vegetación de la zona, se encuentra este lugar único.
Allí, entre el increíble paisaje y sus fantásticos relieves de bosque serrano y chaqueño, entre sus manzanos de campo, quebrachos blancos y chañares, una multiplicidad de aves anidan en la más absoluta tranquilidad.
Declarada Reserva Natural debido a la biodiversidad que mantiene, Cerro Colorado es además el habitad de una multiplicidad de especies de mamíferos, reptiles y anfibios. Las milenarias tierras sobre las que se asienta son el refugio de pumas, gato montes, pecaríes, corzuelas, lechuzas blancas, águilas coronadas, chelcos, ampalaguas y mojarras que viven en completa libertad en el equilibrio natural de su entorno.
Remontando la ruta nacional 9 con dirección al norte, pasando por Jesús María y San José de la Dormida, se nos presenta Santa Elena. Desde allí, y hacia el oeste, son 11 los kilómetros de pavimento que nos conducen a uno de los lugares más hermosos y paradisíacos de la provincia; el Cerro Colorado.
Este nos espera con su armonía entre naturaleza e historia, ya que este increíble paisaje fue el escenario en el cual los pueblos aborígenes de Córdoba concibieron la trascendencia de su quehacer, elaboraron sus mitos y llevaron su vida, dejando una innumerable cantidad de pictografías en las laderas de sus cerros que hoy todavía podemos apreciar.
Declarada Reserva Natural debido a la biodiversidad que mantiene, Cerro Colorado es además el habitad de una multiplicidad de especies de mamíferos, reptiles y anfibios. Las milenarias tierras sobre las que se asienta son el refugio de pumas, gato montes, pecaríes, corzuelas, lechuzas blancas, águilas coronadas, chelcos, ampalaguas y mojarras que viven en completa libertad en el equilibrio natural de su entorno.
Remontando la ruta nacional 9 con dirección al norte, pasando por Jesús María y San José de la Dormida, se nos presenta Santa Elena. Desde allí, y hacia el oeste, son 11 los kilómetros de pavimento que nos conducen a uno de los lugares más hermosos y paradisíacos de la provincia; el Cerro Colorado.
Este nos espera con su armonía entre naturaleza e historia, ya que este increíble paisaje fue el escenario en el cual los pueblos aborígenes de Córdoba concibieron la trascendencia de su quehacer, elaboraron sus mitos y llevaron su vida, dejando una innumerable cantidad de pictografías en las laderas de sus cerros que hoy todavía podemos apreciar.
Así, la Reserva Natural Cerro Colorado, es además una Reserva Cultural. Una frondosa vegetación se pasea entre las caprichosas formas de un rojo relieve. Entre sus senderos, habita un amplia gama de especies animales y vegetales autóctonas de la región. Cada nuevo paso por este impactante lugar, nos adentra en nuevos mundos de belleza y misterio. Las reminiscencias aborígenes de la zona parecen haber dejado un importante legado; el del profundo respeto hacia la creación, el legado del compromiso de vivir en constante armonía y equilibrio con la naturaleza que se manifiesta en cada uno de sus rincones.Así, la Reserva Natural Cerro Colorado, es además una Reserva Cultural. Una frondosa vegetación se pasea entre las caprichosas formas de un rojo relieve. Entre sus senderos, habita un amplia gama de especies animales y vegetales autóctonas de la región. Cada nuevo paso por este impactante lugar, nos adentra en nuevos mundos de belleza y misterio. Las reminiscencias aborígenes de la zona parecen haber dejado un importante legado; el del profundo respeto hacia la creación, el legado del compromiso de vivir en constante armonía y equilibrio con la naturaleza que se manifiesta en cada uno de sus rincones.