Cerro Colorado - Provincia de Córdoba
Cerro Colorado es un lugar único
en Córdoba y en el país. Remontando
la ruta nacional 9 con dirección al norte, pasando por
Jesús María y San José de la Dormida, llegamos
a Santa Elena.
Desde allí, y hacia el oeste, son 11 los
kilómetros de pavimento los que nos conducen a uno de los
lugares más hermosos y atractivos de la provincia, que
nos espera con su cuidado equilibrio entre naturaleza e historia.
Allí, el paisaje natural de fantásticos relieves
fue el escenario en el cual los pueblos aborígenes de Córdoba
concibieron la trascendencia de su quehacer, elaboraron sus mitos
y llevaron su vida.
Desde estas antiguas serranías la cultura se difundía
a través de la palabra en el quehacer diario de la comunidad.
Como sucede en toda cultura, la comunicación fue un aspecto
fundamental de la vida de los pueblos aborígenes. Sin haber
alcanzado la escritura, plasmaron sus mensajes en las ásperas
rocas, con imágenes que suplantaron la letra, con dibujos
que suplantaron el verbo.
Así ocurrió que, poco a poco a lo largo de siglos,
se fueron poblando las oquedades de los cerros con las imágenes
con las que el artista aborigen percibía la vida.
Treinta mil símbolos, plasmados en la
roca, dispersos en la serranía, que dan cuenta de una cultura,
su forma de vida y el inicio de su extinción. Entre las
miles de imágenes que pueden visitarse, entre los dibujos
de los pumas, llamas y formas geométricas, aparece el testimonio
del principio del fin. Algunos a caballo, otros a pie y todos
vestidos con los europeos trajes de época, las figuras
en la roca representan el choque cultural producto de la visita
de los primeros colonizadores a estas tierras.
Ya en un presente más próximo,
Cerro Colorado, fue además el lugar que
el prestigioso poeta y músico Atahualpa Yupanqui eligió
para vivir. Allí, desde una casa que ahora alberga un museo
en su homenaje, el cantautor escribió gran parte de su
obra y fue recopilando los objetos que hoy forman parte de la
muestra permanente. Yupanqui narró la historia para que
todos pudiéramos conocerla, ylo hizo como quien trasmite
los más esenciales secretos, en torno a un milenario fogón,
levantando los arcos y las flechas de la libertad.