Colonia Caroya- Provincia de Córdoba
Colonia Caroya constituye uno de los testimonios
más ejemplares de la continuidad de la herencia que nos
legó la inmigración europea de fines del siglo XIX.
En este caso, la gran tradición italiana del norte, básicamente
del Fruili, se ha consolidado ha través de oleadas de inmigrantes
que, a partir de 1878, se fueron asentando en la zona, construyendo
una hermosa localidad, con maneras de hacer y sentir, propias
de la tierra que habían dejado atrás.
Con el tiempo, ese corazón que miraba la añorada
Europa, se fue acostumbrando, se fue arraigando a nuestro suelo.
Una ancha avenida que corre bajo la sombra de frondosos plátanos
es el eje fundacional a lo largo del cual se fue construyendo
Colonia Caroya.
A fuerza de trabajo y más trabajo, la localidad fue creciendo
para producir todo lo que necesitaba para la vida. Muchos de esos
productos, nacían de recetas familiares que se habían
atravesado el mar con los pobladores. Alrededores colmados de
viñedos, fiestas que consagran la tradición italiana,
y una exquisita gastronomía. Los legendarios salames de
la colonia, codeguines, quesos, pastas, pan, vino. Una postal
que se viste de gala para homenajear sus costumbres.
Los habitantes de Colonia Caroya están acostumbrados a
las celebraciones. Marzo, se abre con la Vendimia; Junio, con
la fiesta de San Antonio de Padua; Julio, con la fiesta de las
comidas típicas. En estas ocasiones, el club de bochas,
hace un despliegue de mesas que se atiborran de personajes que
vestidos en sus trajes típicos, invitan a degustar de los
más exquisitos fiambres de la zona.
Ubicada a tan solo 44 km de Córdoba por ruta nacional 9
norte se alza Colonia Caroya.
Allí se conservan además, las huellas de un pasado
que se remonta a los tiempos fundacionales del país. Entre
sus paisajes de pampa y árboles y sonidos de acordeones
de tonada italiana, se encuentra la Estancia Jesuítica
de Caroya, la vieja "Casa de Caroya",
declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
en el año 2000. Así, en un paisaje recreado por
la actividad agrícola productiva de los inmigrantes y con
una larga historia que arranca de los primeros tiempos de la colonización
española, se constituye el ambiente ideal para disfrutar
de las manifestaciones de una cultura regional y la tranquilidad
del entorno rural.