
Construida sobre la base de un antiguo galpón el templo religioso en la actualidad posee una moderna estructura que lo hace uno de los más importantes de La Cumbre.
Ubicada en el barrio Sintonía la Capilla consagrada bajo la advocación de la Virgen de Fátima fue inaugurada durante el trienio del padre Santiago de Sangüesa (1954-1957), la construcción era un antiguo galpón donde había funcionado un taller de carpintería.
Ubicada en el centro de La Cumbre, hoy se encuentra rodeada de modernas construcciones, que no permiten apreciarla desde las calles adyacentes.
El templete de líneas sencillas recuerda en su construcción a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, seguramente Manuel Tassano, inspirado en esa obra, de lo que fuera director, hizo construir esta capilla siguiendo el modelo de arquitectura.
Se comienza a construir el 20 de febrero de 1973 guiados por el padre Guillermo Piñeiro y el arquitecto Feliciano Manau, que diseñó la estructura en forma de cruz.
De estilo moderno, construida en piedra y ladrillo, con amplios ventanales que le dan una particular luminosidad a su interior.
Esta capilla constituyó el esfuerzo de una gran parte de los habitantes del barrio Argentino donde está emplazada, para su concreción se formó una comisión de damas del barrio quienes con ferias de platos y ventas de empanadas recaudaban el dinero necesario para la obra que se inauguró el 20 de mayo de 1977, siendo bendecida por el Obispo de la diócesis de Cruz del Eje, Monseñor Pechuán Marín.
Símbolo de La Cumbre. Lugar de oración y en Semana Santa centro de fe donde arriban promesantes de todo el país.
La imagen del Cristo Redentor fue inaugurada el 9 de julio de 1954. Está ubicada en la sierra de La Viarapa. Su emplazamiento fue obra del párroco José Luis de Murueta, quien dirigió esta obra, bajo un diseño del escultor cordobés Ramacciotti.
El 25 de febrero de 1917 se colocó la piedra fundamental en un acto de gran solemnidad y se inauguró en la navidad de 1920. Desde entonces es el principal templo de La Cumbre.
El 24 de mayo de 1917, se iniciaron efectivamente las obras de construcción de un nuevo templo para la grey católica, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. El mismo está ubicado en la zona sur de La Cumbre en terrenos donados por Juan Brooke Fea, Luis Kunn y Samuel Lescano.
Las gestiones para dichas donaciones fueron efectuadas por el ilustre Monseñor Pablo Cabrera, quién además integró la comisión pro - templo junto a Manuel Tassano, Jose Bartolomé Sanguinetti, Juan P. Bartaburu, Arturo Paz, Facundo Nuño, Esteban Tassano y Tomás Casas.
Como símbolo de tesón, voluntad y fe se levanta en una explanada el imponente pero sencillo edificio que domina parte del valle de Pintos.
El 15 de octubre de 1918, el padre Arturo Gómez, cura párroco de Capilla del Monte, acepta la donación de tierras en el valle de Pintos, por parte de Justo Pastor Olmos, con el fin de construir una Iglesia, en ese lugar. Nombrando a Olmos padrino de la futura construcción.
Las paredes del templo se comenzaron a levantar, el 19 de septiembre de 1927 y se entregaron el 4 de enero de 1928. De allí mismo se sacaron las piedras el granito con el que se construyeron las paredes.
El templo católico más antiguo de La Cumbre se distingue por la simpleza de su construcción y un entorno que invita a la reflexión.
Aunque no existen fechas precisas del inicio y fin de la construcción, se estima que en 1898 se libró al culto esta capilla, que ya funcionaba como oratorio desde 1880, o quizá mucho antes en la casona de la familia Olmos, pues en los Libros Sacramentales que guarda el Archivo del Arzobispado de Córdoba, en la sección Curato de la Punilla o Parroquia de Cosquín, se pueden comprobar inscripciones de bautismo, matrimonios y defunciones, que expresan textualmente que fueron efectuados en el Oratorio de Doña Petrona Olmos.
Ubicada en el barrio de Cruz Chica, fue inaugurada en 1949, y es de uno de los templos más representativos de La Cumbre.
Antonio Lascano González
En el chalet Lambaré se inicio la costumbre dominical de oficiar misas al aire libre, frente al viejo garaje de los Buelink, abierto al hermoso parque, con una simple mesa por altar, presidida por una pequeña cruz - la Cruz Chiquita patronímica - con los fieles a cielo descubierto, como en las clásicas capillas abiertas coloniales descriptas por el arquitecto Buschiazzo.
La puntualidad de la asistencia comarcana y la cada vez más reclamada necesidad local de este culto ya habitualizado, movieron a un grupo de personas empeñosas, de catolicidad activa, a iniciar los trámites para cristalizar el propósito. Pecaríamos de injustos, ya que todas las familias del vecindario se sumaron a la campaña, si silenciáramos el piadoso bregar de las señoras Elena Cárdenas de Bianchi de Cárcano y María Elena Bianchi de Cárcano de Chenaut, quienes tomaron sobre si los trabajos mayores hasta llevarlos a feliz resultado.
Fuente: civitas.gov.ar