La Cumbre - Provincia de Córdoba
El turista que ingresa en esta localidad, más que un espectador
es un protagonista de su paisaje.
Sus tradiciones reflejan la pasión de sus primeros inmigrantes:
los ingleses, que llegaron con el ferrocarril, y el trabajo mancomunado
de una población por acrecentar y sostener servicios e
infraestructuras modernas, rodeadas de una naturaleza plena que
permite el goce y el esparcimiento en un lugar incontaminado.
El golf fue el deporte que le dio marco durante los últimos
setenta y nueve años; se sumarían con el tiempo
actividades como el aladeltismo, parapente, montañismo,
entre otras modalidades que convocan a la adrenalina en la aventura.
No por ello desechó las tranquilas cabalgatas, algunas
a la luz de la luna, o el solaz de las caminatas que permiten
observar una amplitud de especies vegetales en las quebradas y
el faldeo de las sierras, acompañados por el trino de los
pájaros y cielos límpidos de celeste profundo.
Así es La Cumbre de comienzos de siglo XXI, detenida en
el tiempo en cuanto a su belleza, tranquilidad y seguridad y avanzando
presurosa en el globalizado mundo de los servicios.
El Magnifico espectáculo de la naturaleza
Si bien el verano es el tiempo de mayor afluencia turística,
debido a que hay abundante agua, generoso sol y noches frescas
para el reposo, las demás estaciones del año, especialmente
el otoño y la primavera, es donde se pone de manifiesto
su singular belleza, con él magnifico espectáculo
de la naturaleza que explota en colores ocres, amarillos, rojizos,
en medio del verde perenne de las coníferas, invitando
al turista a gozar de un ambiente tranquilo, de sus placenteros
espacios con un entorno que invita a la reflexión y al
descanso, lo que constituye una oferta para toda la familia, donde
el visitante es protagonista, en un lugar donde el buen gusto
no se pregona a gritos y la calidad de vida se mide con la regla
de la sensibilidad.
Lejos del estrés
Recorrer La Cumbre significa maravillarse en cada recodo de los
sinuosos caminos que permiten apreciar los agrestes contornos
de la montaña junto a la verde serenidad del valle. Enlazando
poblaciones vecinas hacia el sur y hacia el norte, con propuestas
como el camino de los artesanos. Aquí una docena de casas
- talleres conforman la oferta de trabajos en bijouterie, maderas,
metales, cueros y ropas entre otras especialidades.
Y desde La Cumbre al norte, por Cruz Chica, Cruz Grande, Los Cocos,
San Esteban y Capilla del Monte, un número similar de artistas
plásticos, pintores y ceramistas, han abierto sus talleres
al público.
Cada lugar es un remanso de paz y belleza, solamente visitándolos
se puede comprender su elección de vida, en esta región,
de un bucolismo inconmovible y tan lejos del estrés de
las ciudades.
Con aromas de lavanda, con el silbo de la calandria, con velas
surcando el cielo o largas caravanas en cabalgatas durante la
siesta, en La Cumbre se comparte el espíritu de aventura
o la placidez del infaltable té a la cinco. No podía
ser de otra manera, en un lugar imperturbable, casi al estilo
inglés
Fuente: civitas.gov.ar