Enclavada en el centro geográfico del país con una superficie total de 168.766 Km, la provincia de Córdoba fue, después de Buenos Aires, la segunda en recibir un aporte importante de turismo, ya en las primeras décadas de este siglo.
Perfectamente diferenciada, la pesca deportiva se refiere en Córdoba a dos estilos y sistemas, a saber: salmónidos y faunas de lagos (especialmente pejerreyes).
Digamos con respecto a los primeros que su pesca se realiza entre octubre y abril y, si bien han sido sembrados en lagos, la inmensa mayoría se encuentra, al adquirir cierto tamaño, en los arroyos y ríos tributarios de los lagos (que por otra parte corresponden siempre a un dique).
No se ha fijado aún la fecha exacta para su temporada, se los pesca en hora diurnas y únicamente con cebos artificiales y la cantidad ha sido establecida en 12 piezas por excursión.
Los distintos clubes de pesca han iniciado hace ya varios años una activa campaña para obtener mayor vigilancia en los arroyos y ríos serranos, donde se comprueba, lamentablemente, la comisión de delitos como la pesca masiva, con sustancias toxicas y aun con explosivos, lo cual provoca grandes mortandades en todas las faunas de esos ambientes. en la actualidad se insiste en la obligación de la pesca con mosca en los ríos más importantes.
Por otra parte debe señalarse que la utilización de carnadas naturales ( lombrices, langosta, ranitas) está absolutamente prohibida para la pesca de truchas.
También se pesca bagres del tipo sapo ( Rhamdia sapo), o amarillo ( Pimelodus clarias), igual que la carpa europea ( Ciprinius carpio). también sin límite.
La pesca más exigente es ésa precisamente, que impone la necesidad de recorrer a pie los arroyos y ríos de alta montaña. en Córdoba hay muchos especialistas en mosca, pero la pesca más común es un equipo de spinnig, cucharita giratoria y nylon número 20 como máximo.
La pesca en los embalses se hace generalmente desde botes fondeados en zonas profundas, que exigen largos cabos de ancla, y éstas, hechas con fletes bastantes flexibles para evitar enganches en las rocas del fondo.
Este tipo de pesca se emplea para el pejerrey casi exclusivamente y ha dado origen a la construcción de muchas casitas flotantes sobre tambores metálicos, propulsadas por motores portátiles de relativa potencia y se fondean en lugares preestablecidos.
Casi todas disponen de un ambiente grande, un bañito y un porche con su inevitable parrilla, para el tradicional asado, que en estos casos tiene un especial sabor marinero. En todos los embalses el sistema ha tenido imitadores.
La pesca de la carpa se realiza generalmente desde las orillas, en zonas de no más de 5 m .de profundidad y mediante el uso de líneas de fondos que se lanzan con plomadas de hasta 100gr.
También se pesca desde embarcaciones, con el mismo tipo de línea y en el medio del lago, en épocas más propicias como el principio del verano. como en la mayoría de los embalses, se supone que los salmónidos ,( arco iris, marrones) que se aclimataron muy bien, no frecuentan el lago correspondiente sino prefieren mantenerse en los arroyos y ríos tributarios, en su permanente intención de caza de insectos, crustáceos y pequeños peces, esencialmente mojarras y dentudos, que abundan en forma suficiente como para asegurarles la pitanza.
Los ambientes acuícolas de Córdoba se encuentran bien poblados de ejemplares de la más variadas faunas ícticas.
Los ríos de altas montañas tienen truchas de buenas marcas y sus temporadas comienzan el 15 de noviembre y finaliza el 15 de abril, con cantidades que se disponen cada año, ( aproximadamente 8 ejemplares mayores de 25cm.).
En casi todos los lagos abundan carpas, moncholos y dentudos que se pueden pescar sin límite alguno, usando siempre elementos deportivos permitidos por la Dirección de Recursos Naturales Renovables, organismo que se encarga de otorgar los permisos correspondientes para la práctica de cada deporte.
En las lagunas sureñas, se encuentran algunos elementos propios de la fauna íctica litoraleña, tales como tarariras, moncholos, doradillos, patíes, etc.
Los aficionados turistas con sólo demostrar mediante su documento, su carácter de tal, no necesitarán permiso alguno para pescar y sólo deberán ajustarse al las condiciones técnica existentes y a las otras disposiciones de la reglamentación.