Para hablar de la vitivinicultura cordobesa, debemos necesariamente centrarnos en la localidad de Colonia Caroya, a unos 50 km al norte de la ciudad de Córdoba. Las actividades agrícolas tales como el cultivo de la vid, frutales y otros productos primarios constituyen la base económica de esta localidad pujante, orgullosa de su pasado y celosa custodia de sus tradiciones. Es también conocida por sus exquisitos salames de "la colonia". Las vides se conducen en sistemas de espalderas donde las vides más viejas lo hacen en espaldera baja y las nuevas en espaldera alta. El tipo de poda es generalmente de "cordón pintoneado" o también "casarsa modificado".
Sus vinos emblemáticos son en tintos el famoso "Frambuá", vino tinto dulce elaborado con la variedad Isabella mientras que el Moscatel de Alejandría es la cepa con la que se elaboran los más ricos vinos blancos y provienen de la localidad de Quilino a 110 Km. Otras variedades cultivadas en Cordoba son: Malbec, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Merlot, Sauvignon Blanc, Chardonnay y Torrontés Riojano. Los vinos de Córdoba no se parecen a los de Mendoza, San Juan ni Salta; más bien se parecen a los vinos cordobeses y está bien que así sea ya que tienen su propia identidad. Debido a las abundantes precipitaciones y a las cosechas tempranas de casi todas las variedades, los vinos de esta región raramente superan los 12° de alcohol, siendo comunes vinos de 10,5 a 11.5 grados. Son por lo general los vinos blancos bien aromáticos y los tintos de buenas tonalidades pero de poco cuerpo y estructura.
|
||||||||