El paisaje está dado por la geografía que dibujan las sierras chicas. Entre los cerros de la zona, un intrincado camino se abre paso para surcar los dominios más alejados del territorio. La localidad de Unquillo y Cabana ya habrán quedado atrás cuando por fin nos encontremos con un tranquera que marca el acceso al paraje de Los Quebrachitos. Allí nos espera una atrapante mezcla de misterios y naturaleza. Un predio de 50 hectáreas, inmerso en el corazón mismo de la serranía, rodeado de grandes árboles y atravesado por un pintoresco arroyo, constituye el dominio de la Colonia Villa Leonor.
En los meses de temperaturas bajas, el entorno natural comienza a teñirse de dorado al paso que la vegetación va dejando sus hojas en las amplias planicies. Cuando la temperatura comienza a elevarse, en la temporada de primavera y verano, la serranía estalla en flores y renovado verde. Para esta época, el arroyo luce más caudaloso y ofrece una refrescante opción en cada uno de sus recovecos de piedra y ollas naturales. Cabalgatas, caminatas y fogones al son de la guitarra consagran una estrecha relación entre el hombre y la naturaleza. Constituyéndose como otro de los atractivos del lugar, como si fuera una ermita rodeada de misterios e historias atrapantes, la capilla construida por el artista Buffo, se nos presenta en una de las laderas de las sierras. Sus frescos realzan temáticas a cerca del cosmos y el carácter efímero de la existencia, su historia narra la interesante vida de un hombre polifacético, estudioso de la astronomía, pintura, escritura y arte musical. Muy cerca de la intrigante capilla que posee la forma de un caracol serrano, se encuentran las instalaciones de la colonia. Dos pabellones que suman una capacidad de 110 plazas, baños y cocina comedor comunes que constituyen una de las opciones para el alojamiento en este mágico lugar. Otra de las maneras de pasar nuestra estadía es acampando en alguna de las explanadas del basto territorio de la colonia. La modalidad del servicio es de régimen sin pensión, estando la cocina a disposición de los turistas. Es imprescindible llevar elementos de higiene personal, vasos, cubiertos y sábanas. Por sus características naturales, la Colonia Villa Leonor es el sitio más propicio para que niños y jóvenes disfruten de la vida al aire libre, recorran a caballo los senderos más recónditos de la sierra y disfruten con las anécdotas de misterio que nacen de su interesante pasado.