Desde allí, uno de los tantos
rincones ocultos del valle de Punilla, comienza el recorrido
por Villa Giardino, que nos recibe
con un boulevard ornamentado con flores coloridas y
el césped siempre cortado.
Privilegiada por la naturaleza, con un microclima de alta montaña, permite disfrutar todo el año de sus campings, balnearios y paisajes de inigualable encanto. Esta hermosa villa turística, residencial y pujante ofrece un paisaje de amplia variedad de formas que nacen de su irregular geografía.
Para conocerla, debemos recorrer sus calles y adentrarse en el paisaje de sus alrededores, remontar el simpático camino de los artesanos.
Este es un recorrido de algunos kilómetros que va descubriendo los pequeños negocios en donde podemos degustar sus productos y admirar la magia de sus arte. En este marco de hermosura natural, las ofertas combinan una variada gama en actividades relacionadas al turismo de aventura. Descubrirla es adentrarse en los verdes senderos que la naturaleza fue diseñando, recorrer sus calles, sus bares y restoranes, y buscar en las inmediaciones los sitios ocultos, aquellos que ofrecen esa magia que solo pueden brindar los rincones menos explorados.