Una Cosecha Especial
La altura, el índice de luminosidad, los 1150 msnm, el clima (seco), la temperatura media anual (25 º C), la orientación norte sur de los valles longitudinales y fundamentalmente la tierra riojana, están haciendo posible en La Rioja "Vivir el sueño del Vino". La historia de nuestros cultivos principales se remonta a la llegada de los conquistadores, prosperando en dos microclimas aptos para cada uno de ellos: el Olivo en Arauco y La vid en el Valle de Antinaco – Los Colorados, donde está inserto Chilecito. Con el paso del tiempo, la vitivinicultura comienza a dejar de ser una labor artesanal, para convertirse en una industria que supo cautivar los paladares nacionales. Se instala en Chilecito - a principios del siglo XX - una importante producción y distribución de vinos de mesa. Pero el paso más trascendente ocurre a partir de la uva blanca, cuyo porcentaje de cultivo en la zona es mayor. A partir de la variedad Torrontés, se genera una mutación genética espontánea, merced a la cual, se origina un nuevo varietal único y diferente de las demás. Esto da origen a una especie notable que se llamó en un primer momento Torrontés Riojano. Es un hecho que a la exportación de excelentes blancos, se suma también, la de variados y meritorios tintos.