Ruta del Olivo La Rioja
La Ruta Nacional 60 se interna en La Rioja, otro de los sectores
productores más antiguos y representativos de la historia
aceitunera nacional. El recorrido atraviesa una sucesión
de pueblos, viñas y olivares hasta llegar al departamento
de Arauco, donde se conserva aún el olivo que tiene cuatrocientos
años y que, según cuenta la historia, sobrevivió
a la orden de tala del rey Carlos III como medida proteccionista
de la industria española, y que tenaz sigue dando sus frutos,
única variedad argentina que figura en el catálogo
mundial de tipos de aceitunas.
Aimogasta, ciudad cabecera de la región, ofrece un moderno
y confortable hotel, con buena cocina regional y considerable
variedad de aceites de oliva exhibidos para la venta, como para
ir armando una propia colección para degustar en casa.
Desde aquí, por la RN40 se llega a Chilecito, al pie de
la legendaria sierra de Famatina, importante centro económico
riojano que concentra bodegas y empresas oleícolas.
La ciudad cuenta con hotelería cuatro y tres estrellas,
hosterías y lugares donde saborear platos típicos
riojanos, como un crocante cabrito a las brasas en las parrillas
del centro.
Una visita al cablecarril que parte desde la estación
hasta la emblemática mina La Mejicana, símbolo de
la estirpe minera de la provincia, antes de retomar la ruta hacia
el Parque Provincial de Talampaya, la joya de la corona de la
provincia. La belleza de este escenario natural, esculpido entre
las barrancas rojizas del cañón, se abre en cantidad
de circuitos para recorrer en camionetas del parque, con un guía,
por diferentes paisajes plenos de cuevas con petroglifos e impresionantes
formaciones.
Muy cerca, ya en tierras sanjuaninas, se accede al Parque Provincial
de Ichigualasto, más conocido como el Valle de la Luna,
espectacular sitio de gran valor paleontológico, con un
singular paisaje de rara belleza.