Es la segunda ciudad en importancia de la provincia. Su origen
se remonta al proceso colonizador del sur mendocino, que se inició
en el año 1805 con el histórico parlamento del Diamante
y la fundación del fuerte de San Rafael. Declarada ciudad
el 7 de octubre de 1922, desde sus orígenes siempre se
ha caracterizado por su geografía y su producción.