La ciudad se encuentra asentada sobre un macizo basáltico muy singular. Hace aproximadamente 10.000 años este macizo formaba un muro infranqueable para el río Paraná, el cual giraba y terminaba desembocando en lo que hoy es el estado de Río Grande del Sur, en Brasil; al romper el macizo deja su serpenteante curso para formar un largo trecho mucho más recto hasta encontrarse con el río Paraguay.
Este macizo es el que provoca el quiebre de casi 90º del río, por el cual la ciudad se ve rodeada por el mismo hacia el este y el norte. La costa del río es muy distinta en ambos sectores, mientras que en el este la mayor parte constituye terrenos bajos de hasta 1 km de espesor, la costa norte presenta abruptas barrancas que conforman paisajes muy llamativos; sin embargo las orillas poseen mucho lodo, por lo que los pocos balnearios atractivos son conformados a partir de rellenos con arena.
No obstante la arena se extrae en varios puntos de la ciudad directamente del lecho del río. Esta diversidad en las costas provoca también que la costa este esté despoblada mientras que la norte es actualmente la más buscada por la clase