El área protegida abarca una superficie de 44.162 hectáreas en la provincia de Salta.
Desde los cerros que predominan en el paisaje del parque, bajan las aguas de numerosos arroyos que confluyen en el río Popayán.
Los ambientes que protege pertenecen a las eco-regiones selva montana o yungas del noroeste argentino y chaco seco. El clima es subtropical cálido, con temperaturas máximas absolutas par el continente. Las precipitaciones son estivales y varían entre 500 y 700 mm.
El área estuvo ocupada desde tiempos remotos por grupos indígenas agricultores, los más antiguos habitantes de las yungas. Sus asentamientos se ubicaban en lomas bajas cercanas a los terrenos llanos para el cultivo.
Los sitios y materiales arqueológicos hallados en el Parque están representados por piezas cerámicas de color gris y naranja, con asas de motivos zoomorfos y hachas de piedra pulida; y guardan relación con las sociedades que habitaron en toda la región de yungas del norte Argentino. Aún hoy, en toda esta región habitan comunidades indígenas descendientes de dichos grupos.
El Parque Nacional El Rey es un destino ideal para la observación de fauna, en particular aves silvestres. La mejor época para visitar el área es entre mayo y noviembre.
Hay un sitio de campamento agreste ubicado en las cercanías del Centro Operativo, que cuenta con fogones, agua potable y sanitarios.
Existen varios senderos y caminos para explorar los diferentes ambientes.