Ruta Del Olivo De San Juan
La ruta Nacional 40 nos lleva a San Juan. Desde San José
de Jáchal, antiguo pueblo donde relucen construcciones
de adobe, una iglesia y viejos molinos, los olivares comienzan
a acompañar el camino y van cobrando intensidad hasta llegar
a la Quebrada de Ullúm, que junto con los valles del Zonda
y Tulúm concentran la mayor producción de aceite
de oliva de la provincia.
El entorno que crea la gran represa de Ullúm es ideal
para combinar paseos por los cercanos establecimientos oleícolas,
reconocidas bodegas y practicar cantidad de actividades náuticas
en el gran espejo de agua del dique, que conforma un gran oasis
enmarcado por encantadores sitios como Bahía de Tablas
y Punta Tabasco, con buena hotelería, restaurantes y servicios
para pasar unas vacaciones distintas.
Desde la capital sale la ruta 14, que lleva hacia el valle de
Calingasta y a Barreal, delicioso pueblo con un microclima que
invita a una estada para disfrutar de sus varios atractivos, como
llegar hasta la cima del cerro Tontal y divisar desde sus casi
4000 metros sobre el nivel del mar las principales cumbres de
los Andes, internarse hacia la precordillera y visitar Los Morillos
para admirar las pinturas rupestres, o una obligada excursión
hasta la Pampa del Leoncito y practicar carrovelismo en la gran
planicie arcillosa, coronada a lo lejos por una cadena de montañas.
La calidad del agua del deshielo cordillerano y lo agreste de
su suelo, hacen que el olivo en la síntesis de formación
de aceites logre el equilibrio y la armonía que únicamente
los grandes aceites tienen. Definido con la sencillez del productor:
"En San Juan el olivo tiene agua en los pies y sol en la
cabeza".