Sierras del mismo nombre, en el extremo llamado “Punta de los Venados”, de ahí la denominación de puntanos a sus habitantes.
Nació como hito y parada en el camino real entre Santiago de Chile y Buenos Aires.
Sus calles y veredas angostas propias de su tazado colonial, los valiosos atractivos culturales y la amabilidad de su gente le dan una cálida bienvenida.
La Plaza Pringles en honor al máximo héroe puntano, es el inicio de un paseo que permite apreciar la arquitectura de muchos edificios de gran valor estético.