En su belleza de río, arroyos, arena y montes; en su humildad de caserío de paja, adobe y tejas, Coronda fue parte de esa historia.
Todo ello promueve un especial sentimiento volcado hacia el ayer, hacia quienes en sucesión cambiante de razas, dominio y dependencia, vivieron acontecimientos trascendentes en horas significativas; antepasados que desenvolviéndose en su limitación humana frente a los designios supremos y la magnitud cósmica, protagonistas a veces involuntarios de la poderosas expansión europea, determinaron con actos nacidos de la pasión, la inteligencia, la decisión, el heroísmo o el renunciamiento, el origen y el destino de un pueblo.