Rosario - Historia

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Rosario surge a mediados del siglo XVIII, sin fundación oficial, en la encrucijada del Camino Real que llevaba por una parte a Córdoba y desde allí al "Arriba" y por la otra parte al resto del "Litoral" hasta, por lo menos, el Paraguay, esto determinó una importante etapa en la cual paraban las carretas a orillas del río Paraná, esta etapa facilitó que se estableciera espontáneamente un oratorio en torno a una capilla dedicada a la Virgen del Rosario.

En su costa, a orillas del río Paraná, el abogado Manuel Belgrano organizó las baterías defensivas Independencia y Libertad. La batería Libertad estaba en la punta de la barranca que formaba ángulo entre las calles Santa Fe y Córdoba, la que había sido rebajada para ensanchar la plaza Brown. A las 6.30 del 27 de febrero de 1812, el poblado asistió al acto en el que por primera vez se enarboló la Bandera Argentina creada por Manuel Belgrano, quien la hizo jurar por sus soldados. Por ello se dice que Rosario es la Cuna de la Bandera.

Para 1823, el pueblo recibió el título de Villa. En 1852, dado su paulatino crecimiento demográfico y comercial, Rosario fue declarada ciudad, por iniciativa del general Justo José de Urquiza; convirtiéndose pocos años después en el principal puerto de la Confederación Argentina.

Entre 1862 y 1873, Rosario fue promovida y designada como Capital Federal en cuatro ocasiones por el poder legislativo, pero los vetos a las leyes por parte del ejecutivo nacional de ese entonces lo impidieron, respondiendo a la concentración de poder y al proyecto unitario de Buenos Aires.

En los últimos 15 años del siglo XIX, la ciudad dobló su población, en parte debido a la inmigración. Por ello y dada la importante concentración obrera, Rosario se convirtió en el epicentro del movimiento anarquista argentino. Para 1926, el 47% de sus habitantes eran de origen transatlántico, la mayoría llegados de Europa (Italia, España, Irlanda etc.) en los comienzos de la I Guerra Mundial.

En 1946 los rosarinos apoyaron masivamente el ascenso de Perón al poder. La ciudad recibió los beneficios de la nacionalización y subsidios para muchas industrias. En 1955, el presidente general Perón fue derrocado por un golpe militar. Rosario fue bastión de la resistencia al derrocamiento, en especial del Regimiento 11º de Infantería. Oleadas tras oleadas de ametrallamientos y bombardeos con cazas de la rebelada Armada y de la Fuerza Aérea, ayudaron a vencer la resistencia de las tropas leales, y a aterrorizar a la población civil.

El 20 de junio de 1957 se inauguró el Monumento a la Bandera, símbolo de Rosario y único en su tipo que, con marcado nacionalismo, conmemora el nacimiento de la insignia patria a la que alude su nombre.

En 1969, trabajadores y estudiantes salieron a las calles para protestar contra el gobierno de facto de Onganía, en un hecho conocido como El Rosariazo. Durante la última dictadura argentina iniciada en marzo de 1976, cientos de ciudadanos fueron “desaparecidos” por el gobierno, en tanto que la urbe fue subsede, en 1978, del Mundial de Fútbol utilizado como propaganda por el régimen.