Los destinos más frecuentes para la caza mayor son La Pampa (llanura, bosques y espinal), San Carlos de Bariloche, San Martín de los Andes (bosques patagónicos y montaña), con variedades de ciervos, jabalíes, cabras salvajes y pumas; la zona del Chaco (monte espinoso y selva) que comprende varias provincias del Norte argentino donde muchos cazadores sintieron el acoso de grandes piaras de Pecaries, y donde también abundan la corzuela parda y el puma.
Para la caza menor, algunos lugares de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba son los más usuales, por ser zonas con serranías o campos sembrados, y abundantes espejos de agua, reúnen las condiciones necesarias para la reproducción de aves.