Más de cuatro mil kilómetros de cordillera forman un sinnúmero de ríos, que privilegian el desarrollo del deporte de aguas blancas en la Argentina.
Muchos tramos de esos ríos soñados, ni siquiera han sido visitados aún. Con alocados caudales, revoltosos sedimentos, piedras que se cubren de agua y nuevos rápidos que aparecen, el deshielo del verano marca la llegada del tiempo del
rafting.
Como escuela o desafío extremo, bajar un río de aguas blancas en la Argentina cubre todas las expectativas.
Rafting en el Norte de la República Argentina
Muchos de los ríos del Norte argentino son denominados “creek”, recorridos cortos con muchísimo desnivel y escaso caudal de agua. Son ríos explosivos y muy estacionales. La temporada de las lluvias de verano, es la más beneficiosa.
La belleza del río Los Sosa en la provincia de Tucumán trasciende la misma fisonomía del cauce. La selva montana de las yungas lo envuelve por completo. Los Sosa es para expertos, con obstáculos, piedras, remolinos, olas gigantes; de grado V. El río Pueblo Viejo tiene casi la misma dificultad.
Un poco más accesible, es el río Lules, y como propuestas de escuela, lo son el Juramento en Salta y el Loro en Tucumán, donde también se practica un rafting muy accesible todo el año.
Rafting en la Región de Cuyo de la República Argentina
El mayor desarrollo del rafting en la Argentina se da en los ríos Mendoza y Atuel.
Uspallata, en la ruta internacional que lleva a Chile, es epicentro de las actividades de agua del río Mendoza. Se organizan bajadas para principiantes, grados II a III, y emocionantes de grado IV. En primavera y verano el río acarrea el mayor volumen de agua. Presenta rápidos como la “Z”, “Quebrada del 60” o “Campo Minado”.
En el centro mendocino y cercano a San Rafael, el río Atuel es ideal para una primera experiencia en rafting, duckies y catarafts. La base, en Valle Grande, es también excelente para cabalgatas y trekking.
En la vecina San Juan, suscitan el interés los ríos Jáchal, de los Patos y San Juan.
Rafting en la Patagonia - República Argentina
Ríos Neuquinos: El mayor desarrollo del rafting en la Argentina se da en los ríos Mendoza y Atuel.
Uspallata, en la ruta internacional que lleva a Chile, es epicentro de las actividades de agua del río Mendoza. Se organizan bajadas para principiantes, grados II a III, y emocionantes de grado IV. En primavera y verano el río acarrea el mayor volumen de agua. Presenta rápidos como la “Z”, “Quebrada del 60” o “Campo Minado”.
En el centro mendocino y cercano a San Rafael, el río Atuel es ideal para una primera experiencia en rafting, duckies y catarafts. La base, en Valle Grande, es también excelente para cabalgatas y trekking.
En la vecina San Juan, suscitan el interés los ríos Jáchal, de los Patos y San Juan.
Río Manso: El río Manso nace en los glaciares orientales del monte Tronador (3.4784 m), dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi; antes de virar hacia el océano Pacífico, transita varios lagos sin perder su nombre.
Después de la cascada Los Alerces, los kayakistas gozan sus mejores condiciones, las más extremas; pero, recién a partir del lago Steffen, el Manso es viable para los descensos de rafting. Los rápidos clase III y IV aparecen cerca del límite con Chile.
La temperatura promedio del agua oscila entre los 7° C y los 10° C, por lo que el uso de trajes es indispensable, y su color es verde cristalino.
El Manso obliga a maniobras como el high side, todos los tripulantes a un lado, para evitar caídas. La parte más húmeda del bosque andino-patagónico y los cerros Bastión y Santa Elena dan marco a este río. Hay programas en el día o con noches de campamento.
Río Corcovado: El Corcovado es la propuesta de rafting más austral de la Patagonia argentina, sin considerar algunas propuestas de flotadas.
El río Corcovado o Carrenleufú nace al sur de la ciudad de Esquel, en la cuenca del lago Vintter, y sus aguas desembocan en el Pacífico tras unirse con el río Palena. Su primer tramo es el más revuelto y el elegido por los kayakistas de aguas blancas más adiestrados. Allí la dificultad toca los grados IV y V, más pasajes de grado VI.
El rafting se practica en el segundo tramo, desde un puente en la localidad de Corcovado. Los pasajes son grado II y III, enmarcado por un paisaje de cuchillas y un bosque de transición dominado por los cipreses, una conífera autóctona de la Patagonia que prefiere las laderas de la montaña más secas.
Fuente: Secretaria de Turismo de la Nacion - turismo.gov.ar