Pozo de las Ánimas en Malargüe, Mendoza: Increíble formación geológica

El Pozo de las Ánimas es una formación geológica del Departamento Malargüe, en la Provincia de Mendoza, Argentina, ubicado junto a la Ruta Provincial Nº 222, cerca del arroyo Las Amarillas, se trata en realidad de dos depresiones, divididas entre sí por una frágil separación, que se supone que con el paso de los años terminarán por unir los dos pozos en uno solo, debido al proceso de erosión. El tamaño de los pozos se estima es de 200 metros de diámetro, los 80 metros de profundidad hasta el lago y unos 20 metros de profundidad bajo el agua. 14 kilómetros de la laguna de la niña encantada por el camino que va al infiernillo.

Este fenómeno natural ha sido catalogado como una colina originada por la transformación de los depósitos subterráneos de terrenos blandos tales como el yeso que, por efecto de las filtraciones de las napas frenéticas subterráneas, producen una disolución del suelo, formando derrumbes y depresiones del terreno, conformando grandes pozos de forma cónica y circula debajo de la superficie.

El primero de ellos, que se enfrenta con el acceso es una enorme cavidad que se encuentra detenida en su proceso de erosión, en sus paredes se han ido fijando algunos vegetales, su fondo se encuentra cubierto de agua. El segundo pozo es de características impresionantes, por su tamaño y por los constantes derrumbes , con sus paredes cortadas a pique, que deja ver grandes piedras casi colgadas a punto de caer en las heladas aguas que cubren su lecho, donde es posible observar algunos patos, que parecen sólo puntos debido a la profundidad.

Malargüe - Pozo de las Ánimas

El nombre deriva de una antigua leyenda aborigen que relata que un grupo de indígenas que era perseguido por otro grupo rival se percató de que sus perseguidores habían desaparecido durante la noche, y alertados sobre ciertos quejidos y lamentos cautelosa mente volvieron sobre sus pasos. Allí encontraron al grupo perseguidor atrapado en dos pozos que se hundieron bajo sus pies, y sus cuerpos ahogados. Veneraron el sitio que les salvó de sus enemigos como el “lugar en donde lloran las ánimas”.

Como era común entre los pueblos que habitaban de uno y otro lado de la Cordillera de los Andes, se había producido una diferencia en las relaciones y un grupo del lado chileno, gente de costumbres aguerridas, estaban persiguiendo a un reducido número de pobladores de la zona de los Molles.

La noche fue extendiendo su manto y ya en plena oscuridad los perseguidos advirtieron que no se oían mas los gritos de sus enemigos, luego de tomar recaudos, por si se trataba de una treta de sus rivales, retornaron hasta sus moradas, dando algunos rodeos. Al día siguiente, con las primeras luces, volvieron al lugar hasta donde había finalizado la persecución y retomaron sobre sus pasos del día anterior, a poco de andar comenzaron a oír algunos sonidos de lamentos que les llamó la atención. Con cautela continuaron avanzando y con gran sorpresa se encontraron con dos enormes pozos que se habían hundido bajo los pies de sus perseguidores, en el fondo se encontraba los cuerpos moribundos de sus enemigos y los gemidos que surgían de las profundidades asustaron a los observadores, quienes desde ese momento veneraron la formación que los había salvado dándole el nombre de “lugar en que lloran las ánimas.

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