20 de septiembre, Día Nacional del Caballo

El caballo es el fiel amigo del hombre de campo, protagonista de la Independencia Argentina, acompañante de su jinete en un deporte tan emblemático como el polo.

Compañero también de los pueblos originarios, quienes establecieron con sus caballos una relación casi simbiótica.

El Día del caballo celebra “la presencia y relevancia del mismo en la organización histórica, económica y deportiva de la República Argentina”.

La fecha remite al arribo del suizo Aimé Félix Tschiffely a Nueva York, luego de un trayecto que duró desde abril de 1925 a septiembre de 1928, montando dos caballos criollos, Gato y Mancha. Este intrépido profesor, que se afincó en Argentina a principios del siglo pasado, decidió hacer la ruta desde Buenos Aires a Nueva York a caballo, por lo cual presentó su proyecto al Dr Emilio Solanet, criador de caballos criollos, quien le regala estos valientes y fieles caballos, acostumbrados a condiciones hostiles por haber sido criados en la Patagonia.

El 23 de abril de 1925 emprenden la marcha desde la Sociedad Rural, en Buenos Aires, con tramos de caminos muy inhóspitos y difíciles. El coraje de estos caballos criollos hizo posible el arribo a Nueva York, tres años después.

Hoy, sus restos descansan en la estancia “El Cardal”, junto a Tschiffely, con la hazaña realizada y el engrandecimiento del caballo criollo a nivel mundial.

 

Proponen Regalar Artesanías de Emprendedores En Navidad

Esta Navidad la propuesta es regalar productos elaborados por pueblos originarios, son 36 comunidades de 8 pueblos que, a través de una Ong, comercializan sus artesanías.

La Ong Arte y Esperanza se encarga de comercializar, sin fines de lucro, lo producido por las comunidades Kolla, Qom-Toba, Wichi, Mbya-Guaraní, Pilagá, Chané, Diaguita y Mapuche, mediante la modalidad de Comercio Justo. Estas comunidades presentan problemas para comercializar por sí mismas sus artesanías, por lo cual dicha Ong revende los productos a precios accesibles, quedando un 55% del precio final al artesano, la función es la de comprar y luego vender, desligando al artesano de la exhibición, promoción y venta de los mismos.

Arte y Esperanza cuenta con dos locales de venta, en la Ciudad de Buenos Aires y en San Isidro, en los cuales se lucen cestería pilagá, tejidos kollas, joyería mapuche, cerámica diaguita y muchos otros productos, realizando además talleres de sensibilización acerca de la problemática indígena en Colegios y distintas instituciones.

Los artesanos, por su parte, reciben de la Ong cursos de capacitación, además de herramientas y acompañamiento en el proceso de diseño y producción.

¿La función de la población? Acompañar a las comunidades adquiriendo estos productos realizados con materias primas tradicionales, valorando y difundiendo su valor, de creaciones originales, fabricadas a través de técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación.

Regalar estas artesanías es una manera de disfrutar de una Navidad solidaria y auténticamente argentina.