Cuando viajar empieza después del atardecer

¿Qué pasa cuando cae el sol, llegás a casa y la noche está más que espectacular?, te provoca una escapada nocturna para cambiar de ritmo. 

Porque sí, muchas veces la noche nos propone otra forma de viajar: una más calma, con menos ruido y deja esas experiencias que solo aparecen cuando el destino se ilumina con la luna y estrellas. 

No se trata solo de dormir al llegar a casa, sino de habitar la noche.

A continuación te dejamos algunas propuestas que te servirán si estás buscando un plan diferente. 

Tigre: reiniciarse sin ir lejos

No hace falta viajar cientos de kilómetros para desconectar.
Al norte de la Ciudad de Buenos Aires, Tigre ofrece naturaleza, agua y silencio.

Durante el día, los caminos artesanales, la gastronomía y los paseos históricos marcan el pulso. De noche, el río Luján se vuelve protagonista: con un kayak bajo la luna, reflejos sobre el agua o simplemente un mate compartido sin apuro. 

Tigre invita a reiniciarse desde lo simple, desde el conectar con vos. 

Podés tener más información de sus alternativas turísticas, directamente por la cuenta de Instagram @turismotigre

 

Basílica de Luján: la experiencia de mirar desde arriba

La Basílica de Luján propone un recorrido distinto cuando cae la noche.
El circuito turístico nocturno incluye: visita guiada exclusiva por el claustro, interior del templo, altar mayor, la galería alta del camerín, los techos de ábside, el órgano mayor y la Galería A Giorno.

Cierra con una picada tradicional de campo y degustación de vinos. 

La experiencia nocturna en la Basílica de Luján está disponible a partir de los 15 años (los menores deberán asistir acompañados por su representante), no es un recorrido apto para mascotas y dura alrededor de 2 horas.

Sin dudas, una experiencia única, ideal para explorar el turismo con una escapada nocturna. Para más información se pueden comunicar directamente al WhatsApp de la Basílica de Luján.

La Plata: una ciudad que se transforma

Un día no alcanza, y La Plata lo sabe.
De día esta ciudad invita a recorrerla en bici, caminar la República de los Niños o navegar por el lago, pero cuando cae la tarde, la ciudad se transforma y propone otro forma de conocerla.

Subir a la Catedral de la Inmaculada Concepción y observar desde lo alto cómo las luces redefinen la panorámica urbana es una experiencia que cambia la percepción del lugar. La noche le da a La Plata un nuevo ritmo, más contemplativo y pausado.

Algunos lugares conocidos son: Paseo del Bosque René G Favaloro, y la Catedral, ubicada en la Calle 14 e/51 y 53; y el pasaje Rodrigo en la calle 51 e/4 y 5.

Vos elegís el plan y la ciudad de La Plata te acompaña con la mejor experiencia. 

 

Viajar cuando todo baja un cambio

Las escapadas nocturnas no buscan velocidad. Buscan pausa, miradas largas y momentos que no se planifican del todo. 

Porque a veces, viajar no es cambiar de lugar. Es cambiar el momento del día.


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