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El tango en varios idiomas, la música argentina que apasiona a Japón y Rusia

Si vas a alentar a la selección argentina en el Mundial de Rusia, no te asombres, seguramente un tango te acompañará en tu camino, unos bailarines en la Plaza Roja de Moscú, una milonga colmada de gente en la noche, o su conocido sonido saliendo desde alguna ventana hogareña. El tango en Rusia tiene firma argentina.

El tango, ¿un sentimiento japonés?

La historia cuenta que, en 1920, un barón japonés, Tsunayoshi Megata, viajó desde su país hacia París, Francia, para someterse a una cirugía médica. Luego de su recuperación y residiendo en la ciudad luz, el tango se volvió su pasión y aprendió a bailarlo de manera impecable.

Cuando retorna a Japón, Megata llevó consigo su pasión y los tangos que más le gustaban grabados por “Le Véritable Orchestre Argentin Tano Genaro”, con la dirección de Genaro Espósito, argentino, y también grabaciones de tangos de Bianco- Bachicha, ambos argentinos que en ese tiempo residían en París, entre otros discos de músicos de tango franceses.

En Tokio, Megata instaló una academia para bailar tango de manera gratuita, y por supuesto la aristocracia japonesa no tardó en apasionarse con el tango. En un primer momento, dado que los discos tenían sus portadas en Francés, creían que los músicos y la misma melodía eran de procedencia francesa, confusión que se aclaró cuando Megata publicó el libro “Un método para bailar el Tango Argentino”.

El tango había encontrado otro lugar más, ya tenía el fanatismo francés, para que su música se disfrutara. Así, músicos de la talla de Canaro y luego Osvaldo Pugliese, viajaran a Japón a partir de 1954. Para esa fecha en dicho país, ya se bailaba el tango en todos lados, se habían formado numerosas orquestas y había músicos expertos en nuestra música popular. Este entusiasmo no decaería nunca, siendo hoy Japón uno de los países del mundo que más ama el Tango.

Rusia, ¿Un Mundial de fútbol con ritmo a Tango?

En Rusia, como en tantos otros países, el Tango no tuvo aceptación inmediata, ya que se lo relacionaba con un baile indecente, dada la cercanía de los cuerpos de los bailarines. Pero, por supuesto no pasó desapercibido de todas maneras. En 1914, los diarios rusos ya se referían a la pasión que generaba ese baile y su música. Políticamente cerrado al mundo, en Rusia el tango se expandió gracias al compartir de la misma gente, prestarse discos de gramófono o aprender a bailarlo en la intimidad de sus hogares.

Fue luego de la muerte de Stalin, cuando el tango se afianzó como música popular y en 1998 se abre por primera vez una escuela de tango argentino. La pasión de los rusos por el tango se ve reflejada en los destacados lugares que ocupan sus bailarines en los campeonatos mundiales de esta apasionante música. Tampoco es raro ver a bailarines rusos que se instalan temporalmente en Buenos Aires para mejorar sus técnicas de tango.

Gran parte del entusiasmo de los rusos por el Tango, se le debe al compositor Oskar Strok, que compuso más de 300 tangos pero, debido a ello, fue excluído de la Unión de Compositores de Letonia. Es después de los ’70 cuando su música comienza a escucharse nuevamente y de manera más masiva. Los dos tangos más populares en Rusia son “El Choclo” del argentino Ángel Villoldo y “La Cumparsita” del uruguayo Gerardo Rodríguez. También es reconocida la música de Astor Piazzolla.

Actualmente, el sexteto ruso “Solo Tango Orquesta” es reconocido, en poco tiempo, como la mejor orquesta de Tango de Europa, siendo ovacionados tanto por europeos como por los principales artistas argentinos del género.

Por eso, si vas a alentar a la selección argentina en el Mundial de Rusia, no te asombres, seguramente un tango te acompañará en tu camino, unos bailarines en la Plaza Roja de Moscú, una milonga colmada de gente en la noche, o su conocido sonido saliendo desde alguna ventana hogareña. El tango en Rusia tiene firma argentina.

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